Bueno, hoy voy a escribir sobre las diferencias que ya he percibido que existen entre mi ciudad de nacimiento, mi país y Barcelona en España.
Puedo empezar por el clima, que aquí es mejor, más caliente, más constante que en Porto, que tanto está mucho calor como en el día siguiente hace muy frio, mismo en el verano. Las playas aquí también son mucho mejores (con excepción de la Barceloneta porque no me gustan las playas llenas de gente donde casi no me queda sitio para me sentar). El agua es muchísimo más caliente y hay poco o ningún viento, pues se trata del Mediterráneo, al revés de las playas en Porto dónde la agua es helada y hace casi siempre mucho viento.
Vivir aquí también es más barato que en Portugal, con excepción de la habitación y restauración que es más barato allá, pero el resto: el supermercado, los transportes, el gimnasio, o sea, las pequeñas cosas del día a día son significativamente más económicas en Barcelona. Frustrante no? Es que en Portugal el ordenado mínimo (que es lo que gana mitad de los trabajadores) es casi mitad de lo de aquí.
La organización, la eficiencia y la resolución de las cosas también se hacen mejor aquí. En Portugal es todo muy lento, lo que me irrita mucho, por ejemplo, todavía no han cerrado mi contrato Erasmus, motivo porque todavía no he recibido la bolsa Erasmus, y ya hace casi un mes que aquí estoy.
La gente aquí es un poco más abierta que en Portugal, por ejemplo allá, nunca un alumno pueda llamar el profesor de “tu” como aquí, o por su primer nombre pero siempre de “profesor” y” usted” , y aquí es diferente. Me gusta eso pero todavía no me he habituado a hacerlo.
Sin embargo, ni todo es mejor aquí que allá. Los españoles traducen para su lengua todo que es extranjero, y en Portugal no es así. Nosotros mantenemos las voces en las películas, series, músicas así como también en los grupos musicales, etc. Me parece mal oír un actor americano, por ejemplo, con una voz completamente diferente, y hablando español. Me da ganas de reír.
A los domingos y días festivos aquí todo está cerrado y allá no, la mayoría de las tiendas están abiertas, todavía más se fuer en un shopping. Me hice confusión al principio porque salía de casa y volvía siempre frustrada porque las tiendas estaban cerradas, pero ahora ya sé y ya no voy.
También no me gusta el calor del metro, es des confortante; en Porto no es así.
Para ya no me acuerdo de mas nada, pero seguro que puedo bien mas vivir con los defectos de España do que con los de Portugal.
Teresa

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